¿Te gusta ser invisible?

Me estoy leyendo un libro que me va dando, gota a gota, una serenidad muy agradable. Habla de la bondad, de la creatividad, de la risa, del llanto, de la gratitud y de la fe. Y de mil cosas más. Es un regalo que llegó en buen momento. Se titula ‘Los dones de la imperfección’, de Brené Brown. Os comparto un parrafo que me ha gustado.

‘Cultivamos el amor cuando permitimos que nuestro yo más vulnerable y poderoso sea realmente visto y conocido, y cuando honramos la conexión espiritual que crece a partir de ese ofrecimiento con confianza, respeto, amabilidad y afecto. El amor no es algo que demos u obtengamos, sino algo que nutrimos y cultivamos, una conexión que solo puede crecer entre dos personas cuando ya existe dentro de cada una de ellas: solo podemos amar a otros en la medida en que nos amemos a nosotros mismos.’

Quiero hacer incapié en esta última frase en negrita. Seguro que conocéis a alguien que dedica más tiempo y energías a cuidar y ayudar a los demás más que a si mismo. Yo sí. Y no una persona, ¡sino varias! Y siempre pienso que se sienten poco merecedoras de atención, con pocos motivos para absorber tiempo de los demás. Pienso que no han pedido ser escuchadas nunca o que las pocas veces que lo han pedido ha sido en voz baja. Y, claro, nadie les ha oído. Es entonces cuando se enfadan, y adoptan la actitud de ‘pues ya no me molestaré en explicarle mis cosas’.

Y cuando han querido hacerse oir, las maneras han sido no muy agradables, porque estaban cargadas de enfado, demasiadas ideas mal ordenadas. Demasiado tiempo acumulando energía negativa. Y al final mal dichas, desordenadas y faltas de sentido.

Si es tu caso debo decir que la mala gestión la has estado haciendo tú, creyéndote no escuchado. Los demás buscan su protagonismo. Y con una persona como tu es fácil tener más protagonismo, porque no te crees merecedor de ese minuto de gloria. Y así lo transmites, no comunicando. Siendo una oreja gigante y despreciando tus historias, tus vivencias. Despreciándote tú. Haciéndote cada vez más invisible. ¡No te quejes! Cambia de actitud. Empieza por escuchar qué quieres, qué te apetece, qué te gusta, qué no quieres volver a hacer, a quién no quieres seguir viendo, hacia dónde quieres caminar. Respeta tus ideas, tus deseos. Que sean las primeras impresiones que escuches, las tuyas. Y luego no dejes de escuchar las de los demás. Todo enriquece y aporta. Pero no te menosprecies ni te hagas invisible al mundo, no te sienta bien.

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5 comentarios sobre “¿Te gusta ser invisible?

  1. Muy buen espacio este que has creado y con textos y reflexiones la mar de interesantes. Gracias por compartirlo con el resto de mortales y enhorabuena

  2. ‘El amor no es algo que demos u obtengamos, sino algo que nutrimos y cultivamos, una conexión que solo puede crecer entre dos personas cuando ya existe dentro de cada una de ellas: solo podemos amar a otros en la medida en que nos amemos a nosotros mismos.’ – Y añado: para poder estar bien con los demás y poder ayudarles, primero debemos estar bien con nosotros mismos. Bravo Maria, no dejes de escribir.

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